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Doble o nada

Nota: Este post forma parte de la serie de posts sobre Study Hacks Project, un proyecto dedicado a los finales de segundo de carrera.

Hace unos días, estaba trabajando en un post sobre la necesidad de eliminar tareas innecesarias durante el período de exámenes, para poder dedicar más energía, tiempo y atención al estudio. Ironías de la vida, la semana pasada empecé a buscar trabajo para este verano.

Por suerte (y muy contento estoy), me contrataron.

Me indicaron que tenía que ponerme a trabajar cuanto antes, pero pregunte si era posible hacer algunas horas menos hasta que terminara exámenes. Y lo respetaron. Pero quizás no lo entendí al 100% esa conversación y hasta el final de período de exámenes, me han asignado para cada semana un mínimo de 25h.

Esto supone mucha presión al sistema de estudio.

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Mi experiencia me ha dicho que la tendencia será al colapso, aunque, de algún modo, me pueda poner motivado ahora al principio.

Pero voy a poner en duda este pensamiento. Ahora que realmente casi no tendré tiempo para estudiar, no habrá tiempo que perder, si es que quiero conseguir los resultados que ya me he propuesto.

Esto será un experimento nuevo sobre el estudio. Va a ser una forma de poner a prueba (de forma extrema) la Ley de Parkinson.

Ley de Parkinson: “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”

Doble o nada. Si quiero mantener mis horas de trabajo y obtener mejores resultados que nunca, tendré que darlo todo. Al disponer de menos tiempo, la intensidad tendrá que aumentar de forma considerable. No habrá ni un segundo que perder en demasiado metaanálisis y preocupaciones comunes para mí en el período de exámenes. Time to work.

Vamos a ver como acaba todo esto… I’m ready.

Proyecto Study Hacks: Otra aproximación a los exámenes finales

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Tengo exámenes finales en menos de un mes.

Durante año y medio he estado estudiando y practicando diferentes métodos de estudio, pero he acabado muchas veces estudiando demasiado los últimos días del semestre. Esto entra en la normalidad de los estudiantes, pero que sea normal no significa que lo tengamos que aceptar si no nos satisface. Para mi es normal que haya un período más intenso, pero no que nos sobrepase.

El problema es que intentar hacer todo el trabajo pendiente de algunos meses en dos semanas (el período de exámenes, que empieza, para mi a primeros de junio) tiene como consecuencia que ni los resultados son tan satisfactorios como podrían llegar a ser, e, independientemente de estos, la satisfacción final como estudiante no es buena, ya que notas que has tendido a la memorización, no al aprendizaje; además de reconocer que todo el estrés que pasas en estas dos semanas te lo podrías haber ahorrado si lo hubieras hecho todo con tiempo.

La idea principal de este proyecto es crear espacio y tiempo dedicado a estudiar para obtener resultados satisfactorios de forma relajada.

Nota: Todo lo que exponga en esta serie de posts sobre el proyecto Study Hacks (título en honor de Cal Newport y su blog) a modo experimental. Habrá detalles que daré por explicados. No sigan esto a modo de qué es lo que tienen que hacer, sino a modo de ver como un científico hace sus experimentos. ¡Buen viaje!

¿En qué nos centramos?

 

Como en el mundo, en nuestras vidas hay gran cantidad de aspectos que podríamos observar con más o menos detalle. Todos existen, de hecho. Pero, ¿por qué a veces solo nos centramos en algunos aspectos? Y más importante, ¿hemos sido nosotros los que hemos escogido centrarnos en ellos?

Aquellas tareas que no han sido completadas y aquellos aspectos de nuestra vida que no terminan de ir bien, especialmente si la sociedad nos recalca su importancia, siempre reclaman nuestra atención.

Ante todo, la cuestión es que nosotros, aquí y ahora, nos preguntemos: ¿a qué le quiero dar atención? A partir de ahí, podemos escoger redirigir nuestra atención hacia aquello que nosotros valoremos.

Este ejercicio no es nada fácil, pero cada vez que somos nosotros quienes tomamos una decisión consciente, desarrollamos esta habilidad.

Como diría Russ Harris:

  • Acepta tu experiencia interna y permanece presente
  • Conecta y elige una dirección que tú valores
  • Toma la iniciativa y actúa

Mi sistema de productividad (Versión 1.1)

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Mi sistema productividad en versión 1.1 tiene 5 pasos. Siéntete libre para experimentar con ellos. En función de tus tareas, no tardarás más de 15 minutos.

  • Completar. Acabar todas las tareas pendientes que pueda tener mano (Words, páginas abiertas y tareas a medio hacer), contestar a los correos que sean necesarios, gestionar otros proyectos y tareas.
  • Revisar. Apuntar un mínimo de 3 cosas que hayan ido bien hoy y 3 cosas en las que pueda mejorar. A partir de ahí, puedo introducir, en la planificación, algunas mejoras.
  • Planificar. Planificar el día siguiente en mi agenda y apuntar si tengo que hacer algo en los siguientes días.
  • Organizar. Organizar mi espacio de trabajo para que este bien la próxima vez que me ponga a trabajar.
  • Cerrar.Cerrar” mi día de trabajo me permite dejar de pensar en trabajo y centrarme en descansar suficientemente para estar bien el próximo día.

Cada día cronometro el tiempo que tardo a hacer esto. Es una forma de (1) intentar mejorar el sistema para que me ocupe menos tiempo y (2) autoconvencerme de que no estoy tanto tiempo en organizarme como a veces pueda creer.

Hazlo cutre, pero hazlo

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Por Cohdra, morguefile.com

 

Una de mis inspiraciones al escribir algunos de mis posts es Tynan, un blogger con una filosofía de vida muy especial. Ha escrito gran cantidad de posts en su blog, e incluso algunos libros.

En su libro “Superhuman By Habit” habla de un concepto muy interesante, “Hazlo cutre”, en referencia a aquellos momentos en los que alguna circunstancia nos impide realizar un hábito al 100%.

“Recuerda que la gracia de los hábitos no está en una ejecución individual sino en su consistencia. Es mucho peor dejar de hacer algo que hacerlo de forma cutre. (…) Dejar de hacer algo durante un día te hace sentir culpable y desmotivado para hacerlo el siguiente día. Hacerlo de forma terrible te hace sentir un poco mal, pero también orgulloso de haberlo hecho y con ganas de mejorar la próxima vez”.

Si tu objetivo al hacer algo es hacerlo especialmente bien, este consejo no te servirá. Pero si lo que buscas es crear el hábito de hacer algo consistentemente, es mucho mejor hacerlo mal que dejarlo de hacer.

Por ejemplo, si te has propuesto de dibujar cada día durante 30 minutos, pero un día te sientes nada inspirado y cansado será mejor hacer el esfuerzo de dedicar solo 10 minutos y hacerlo cutre, antes que dejar de hacerlo.

La gracia está en la continuación del hábito. Si te aseguras de que continuarás practicando aquello que te propongas, habrá días en los que lo harás de forma cutre y días en que lo harás especialmente bien. Si dejas de hacerlo, no habrá días cutres, pero seguro que tampoco habrá días buenos.

Así es como me siento a veces al escribir estos posts diarios. En los próximos días tengo exámenes y tareas importantes a hacer, así que sé que es posible que la calidad de los posts baje aun más de la calidad que ya tienen, por el hecho de escribir cada día, pero la gracia será que continuaré publicando, como prometí.

Así, que ya sabes, si tienes un hábito entre manos, antes de dejarlo de hacer reduce el tiempo que le destines o simplemente, hazlo cutre.

Pero hazlo.

¡Cómpralo! (…si es que lo vas a utilizar)

Close-up of Ukulele

Un consejo muy repetido en los blogs de minimalismo para evitar las compras compulsivas es “si quieres algo, no lo compres de inmediato, espera 30 días (o un período similar) y luego, si quieres, cómpralo”.

Puede ser un buen método para marinar tus decisiones y decidir de forma más consciente sobre si quieres gastarte el dinero en algo.

El único problema que veo es que muchas de las razones que te puedan convencer para comprar algo el día 1 posiblemente también lo hagan el día 30. Razonarás igualmente que querrás comprarte ese objeto o experiencia que tanto te gusta o que “tanto vas a utilizar”.

Os propongo un nuevo método, entonces.

No compres algo hasta que no lo hayas utilizado suficientemente.

Hace tiempo que pasa por mi cabeza comprarme un segundo ukelele, esta vez un poco más caro y de más calidad. Sé que mi mente, un poco cegada por la ilusión, justifique la compra pensando en “la cantidad de veces que lo voy a utilizar”. En vez de llevarme por la impulsividad, he decidido que si practico cada día con el ukelele durante 30 días, me lo voy a comprar, ya que si creo el hábito de tocar regularmente su utilidad estará justificada.

Otro ejemplo. Este año he empezado a hacer algo de yoga. En la escuela donde voy venden varias “yoga mat” preciosas, pero que pueden llegar a costar más de 150 euros cada una. ¿Vale la pena la compra? Si, si realmente la voy a utilizar. Por esta razón, me puedo comprar una “yoga mat” de 10 euros en una tienda de deportes cualquiera, y si realmente acabo practicando regularmente, la segunda compra estará justificada.

Valóralo todo

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Una parte de mi sistema de organización diaria que estoy intentando implementar es una mini-revisión diaria. Cojo una hoja de papel y escribo en unas líneas como ha ido el día de trabajo.

Ayer pensé en un detalle importante: valorar no solo lo malo, sino también lo bueno. En función de cómo te sientas, seguramente tiendas a escribir cosas “que no han ido bien” en vez de “cosas que si que han ido bien”.

¿Cómo hacerlo todo? Fácil. Coge una hoja y dibuja una línea divisoria.  3 detalles “buenos” del día de hoy irán en un lado de la hoja y 3 detalles “malos” en el otro lado.

Con una buena mentalidad, apuntarás los detalles buenos y recordarás que tienes que continuar practicándolos y enfatizándolos cada día. Además, verás cómo los detalles “malos” te dan una dirección a seguir.

Por ejemplo, si en los detalles buenos tienes “haber apagado el móvil antes de ponerme a estudiar”. Si ha resultado positivo, intenta crear el hábito de dejar las distracciones a un lado antes de empezar.

Si, por ejemplo, en los detalles malos tienes “haber tomado un descanso demasiado largo” reflexiona porque ha sido así (tenía mucho sueño, me quedé mirando la televisión o simplemente me he distraído) para poder evitar que se repita.