Mes: enero 2018

¿En qué nos centramos?

  Como en el mundo, en nuestras vidas hay gran cantidad de aspectos que podríamos observar con más o menos detalle. Todos existen, de hecho. Pero, ¿por qué a veces solo nos centramos en algunos aspectos? Y más importante, ¿hemos sido nosotros los que hemos escogido centrarnos en ellos? Aquellas tareas que no han sido completadas y aquellos aspectos de nuestra vida que no terminan de ir bien, especialmente si la sociedad nos recalca su importancia, siempre reclaman nuestra atención. Ante todo, la cuestión es que nosotros, aquí y ahora, nos preguntemos: ¿a qué le quiero dar atención? A partir de ahí, podemos escoger redirigir nuestra atención hacia aquello que nosotros valoremos. Este ejercicio no es nada fácil, pero cada vez que somos nosotros quienes tomamos una decisión consciente, desarrollamos esta habilidad. Como diría Russ Harris: Acepta tu experiencia interna y permanece presente Conecta y elige una dirección que tú valores Toma la iniciativa y actúa

Mi sistema de productividad (Versión 1.1)

Mi sistema productividad en versión 1.1 tiene 5 pasos. Siéntete libre para experimentar con ellos. En función de tus tareas, no tardarás más de 15 minutos. Completar. Acabar todas las tareas pendientes que pueda tener mano (Words, páginas abiertas y tareas a medio hacer), contestar a los correos que sean necesarios, gestionar otros proyectos y tareas. Revisar. Apuntar un mínimo de 3 cosas que hayan ido bien hoy y 3 cosas en las que pueda mejorar. A partir de ahí, puedo introducir, en la planificación, algunas mejoras. Planificar. Planificar el día siguiente en mi agenda y apuntar si tengo que hacer algo en los siguientes días. Organizar. Organizar mi espacio de trabajo para que este bien la próxima vez que me ponga a trabajar. Cerrar. “Cerrar” mi día de trabajo me permite dejar de pensar en trabajo y centrarme en descansar suficientemente para estar bien el próximo día. Cada día cronometro el tiempo que tardo a hacer esto. Es una forma de (1) intentar mejorar el sistema para que me ocupe menos tiempo y (2) …

Hazlo cutre, pero hazlo

Una de mis inspiraciones al escribir algunos de mis posts es Tynan, un blogger con una filosofía de vida muy especial. Ha escrito gran cantidad de posts en su blog, e incluso algunos libros. En su libro “Superhuman By Habit” habla de un concepto muy interesante, “Hazlo cutre”, en referencia a aquellos momentos en los que alguna circunstancia nos impide realizar un hábito al 100%. “Recuerda que la gracia de los hábitos no está en una ejecución individual sino en su consistencia. Es mucho peor dejar de hacer algo que hacerlo de forma cutre. (…) Dejar de hacer algo durante un día te hace sentir culpable y desmotivado para hacerlo el siguiente día. Hacerlo de forma terrible te hace sentir un poco mal, pero también orgulloso de haberlo hecho y con ganas de mejorar la próxima vez”. Si tu objetivo al hacer algo es hacerlo especialmente bien, este consejo no te servirá. Pero si lo que buscas es crear el hábito de hacer algo consistentemente, es mucho mejor hacerlo mal que dejarlo de hacer. Por …

¡Cómpralo! (…si es que lo vas a utilizar)

Un consejo muy repetido en los blogs de minimalismo para evitar las compras compulsivas es “si quieres algo, no lo compres de inmediato, espera 30 días (o un período similar) y luego, si quieres, cómpralo”. Puede ser un buen método para marinar tus decisiones y decidir de forma más consciente sobre si quieres gastarte el dinero en algo. El único problema que veo es que muchas de las razones que te puedan convencer para comprar algo el día 1 posiblemente también lo hagan el día 30. Razonarás igualmente que querrás comprarte ese objeto o experiencia que tanto te gusta o que “tanto vas a utilizar”. Os propongo un nuevo método, entonces. No compres algo hasta que no lo hayas utilizado suficientemente. Hace tiempo que pasa por mi cabeza comprarme un segundo ukelele, esta vez un poco más caro y de más calidad. Sé que mi mente, un poco cegada por la ilusión, justifique la compra pensando en “la cantidad de veces que lo voy a utilizar”. En vez de llevarme por la impulsividad, he decidido …

Valóralo todo

Una parte de mi sistema de organización diaria que estoy intentando implementar es una mini-revisión diaria. Cojo una hoja de papel y escribo en unas líneas como ha ido el día de trabajo. Ayer pensé en un detalle importante: valorar no solo lo malo, sino también lo bueno. En función de cómo te sientas, seguramente tiendas a escribir cosas “que no han ido bien” en vez de “cosas que si que han ido bien”. ¿Cómo hacerlo todo? Fácil. Coge una hoja y dibuja una línea divisoria.  3 detalles “buenos” del día de hoy irán en un lado de la hoja y 3 detalles “malos” en el otro lado. Con una buena mentalidad, apuntarás los detalles buenos y recordarás que tienes que continuar practicándolos y enfatizándolos cada día. Además, verás cómo los detalles “malos” te dan una dirección a seguir. Por ejemplo, si en los detalles buenos tienes “haber apagado el móvil antes de ponerme a estudiar”. Si ha resultado positivo, intenta crear el hábito de dejar las distracciones a un lado antes de empezar. Si, …

¿Y sus objetivos, me los puede contar?

Del mismo modo que insisto en la necesidad de tener un método de organización del que puedas acordarte, considero necesario poder recordar tus objetivos y sus razones mínimamente. Si tienes tantos objetivos que ya ni te acuerdas, es probable que tengas demasiados y no estés teniendo capacidad de priorizarlos. Si no los puedes recordar, también es probable que no estés poniendo acción detrás de ellos. Una posible solución es escribir a mano, por ejemplo, tus objetivos, y tres razones para cada objetivo. Siguiendo mi ejemplo de mis proyectos para el invierno de 2017, escribo: Seguir un sistema de organización efectivo Más tiempo haciendo que pensando en qué hacer Tomar responsabilidad para mi organización Mejor priorización de mis actividades Puedes hacer esto cada día, a primera hora. Tardarás menos de 5 minutos y al cabo de unos días recordarás tus proyectos y objetivos principales, y quizás algo más importante; las razones que te llevan a ellos.  

¿Me puede explicar su sistema de productividad?

Si no me puedes explicar tu sistema de productividad, no funciona. Así de simple te lo digo. Un sistema de productividad personal debe ser simple, rápido y fácil de entender. Si es tan complicado que no me lo puedes explicar, es probable que tampoco tú lo entiendas. Si no te acuerdas de cómo funciona, seguramente no lo hayas practicado suficientemente y hayas probado que sea eficaz para ti. ¿Y dónde encuentro yo un sistema simple, rápido y fácil de entender? – me preguntarás. Como si yo lo supiera… Si no trabajas en un sector que requiera administración o planificación constante, tu sistema de productividad debería necesitar menos de 15 minutos, suficiente para cerrar tus tareas, pensar en cómo ha ido tu día, planificar el siguiente, organizar tu espacio de trabajo y acabar el día. Mi recomendación sería: escoge uno que te parezca útil para ti. Pruébalo durante 30 días. Evalúa si funciona para ti y haz retoques. Ten paciencia. Si es demasiado complejo, simplifícalo. Si te ocupa demasiado tiempo, simplifícalo. Solo así encontraras el sistema …