Reflexiones
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Quizás un recurso no está en el medio

Es muy probable que tengas ambiciones, ideas, objetivos. Es muy probable que, en el camino para conseguirlos, empieces a creer que hay algo que se interpone entre donde te encuentras y donde quieres llegar.

Este “bloque” puede tomar varias formas, aunque muchas veces pensamos que quizás sea la falta de algún recurso lo que nos resulte imprescindible para continuar desarrollando algún hábito o habilidad.

Seguramente no. O sí.

Nuestra tendencia es pensar que, si no tener un recurso supone un bloque para llegar a algún objetivo, el hecho de tenerlo nos acerca a conseguir lo que queremos. Por ejemplo, podemos pensar que la única barrera para aprender un idioma es que necesitamos 3 cursos, 25 libros, 2 casetes y una persona con la que intercambiar idiomas.

O aun peor, pensamos antes en el recurso que en lo que queremos conseguir. Nos motiva más la idea de tener el recurso que ponerlo en práctica. Adaptando palabras de Homo Minimus “Los recursos han de estar ligados a proyectos personales”.

De lo contrario, detrás de ahí, se esconderán muchas veces compras impulsivas o una larga búsqueda de recursos innecesaria. Libros de autoayuda nuevos, material deportivo, instrumentos, ropa, máquinas de cocina, subscripciones, etc. Este objeto nos da la idea de cambio, y creemos que nos abrirá las puertas a un nuevo mundo de habilidades.

¿No me crees? Piensa en compras que hiciste hace un año. ¿Han cumplido con la función que creíste que cumplirían? ¿Lo continúas utilizando? Sin prejuicios, valóralo.

¿Qué proceso sería más lógico?

En primer lugar, tenemos que saber bien donde queremos llegar y qué queremos conseguir. No solo decidir que queremos aprender un idioma, sino también hasta qué punto. Quizás nuestra ambición sea aprender a hablar ruso para poder vivir allí pero quizás con unas palabras básicas ya podríamos mantener una conversación. En consecuencia, no será necesario que dediquemos tanto tiempo ni energía en aprender tanto. En resumen, los recursos deberían variar en función de lo que queramos.

En segundo lugar, identificar si lo que necesitamos es esencial para continuar progresando. La mayoría de las veces, la necesidad de un recurso para superar un “bloque” es una cuestión mental. No lo necesitamos.

¿Como identificar un recurso como esencial? Una regla útil aquí es una modificación de la regla de ¡Cómpralo! (…si es que lo vas a utilizar) – Utiliza un recurso que sea accesible antes de invertir en uno más caro/difícil de acceder.

Ahora mismo, por ejemplo, estoy en proceso de aprender un nuevo idioma. La tentación es comprarme un nuevo libro de gramática que he visto en Amazon. El solo de hecho de tenerlo me generaría la ilusión del cambio y la motivación para estudiar un par de días. Antes, pero, me he propuesto de estudiar 7 o 10 días con Duolingo durante media hora. ¿Por qué razón? Para evaluar si realmente quiero lo que quiero y si este recurso me es necesario. Si no tengo las ganas ni el tiempo de practicar con Duolingo, no lo haré con nuevos y más brillantes recursos.

En tercer lugar, debemos preguntarnos si los recursos ya están a nuestro alcance, y de forma mucho más fácil de lo que creemos. Solo unas ideas: material de segunda mano, recursos de Internet, libros de la biblioteca, material de la calle o de un vecino, otros recursos públicos, etc. Si ponemos un poco de perspectiva, veremos que hay gran cantidad de recursos útiles a nuestro alcance, siempre que sepamos utilizarlos.

 

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