Proyectos
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Algunas ideas sobre proyectos

En este artículo, voy a hablar sobre los proyectos. Entiendo como “proyecto” un conjunto de acciones que se toman para llegar a un objetivo. Establecerlo nos asegura que la mayoría de acciones que tomamos en un día van alineadas a conseguir un objetivo y que no existen por el simple hecho de hacerlo.

Antes de plantearte ningún proyecto nuevo no pienses que no puedes. Quizás no puedas en tus circunstancias actuales, pero reconocerlo te abre una puerta a la posibilidad de poder en el futuro, siempre que se seas consciente de que se tendrán que hacer una serie de cambios que van a requerir más o menos tiempo.

Los proyectos tienen una razón de ser, un objetivo. Esto es la base de todo lo que viene a continuación. Cada vez que empecemos un nuevo proyecto debemos saber porque lo estamos haciendo y tenerlo presente durante el proceso. ¿Porque vamos a destinar dinero, tiempo, atención, energía y otros recursos a algo que no sabemos porque vamos a hacerlo?

Todo este tiempo que pasas en proyectos medio abandonados no-justificados (que seguramente no disfrutas) podrías pasarlo haciendo otros proyectos que disfrutes más, u otras actividades, como mirar la televisión o simplemente dormir.

Al principio he dicho que no pienses que hay proyectos que no puedes hacer. Otra forma de plantearlo es pensar que cada proyecto tiene un “precio” que tienes que pagar. Quizás ahora no puedas, pero eso no quiere decir que no te puedas preparar para conseguirlo en el futuro. Generalmente, como más grande sea el proyecto, más tiempo, esfuerzo y recursos tendrás que invertir en él. Puedes tener el proyecto de convertirte en un científico o un músico con reconocimiento internacional, pero necesitaras más tiempo y recursos que con plantearse el proyecto de crear un hábito como tomarse un multivitamínico cada día.

Si entiendes esto y lo aceptas (hecho que puede ser poderoso), lo siguiente es entender que la relación esfuerzo-resultado no tiende a ser lineal en los proyectos. Existe la inmersión (“dip” en inglés). Al empezar, en la mayoría de los proyectos todo son alegrías: vemos los posibles resultados de conseguir nuestro objetivo y hablamos de todo aquello que vamos a hacer.

No es que todos estos beneficios que visualizamos no puedan ser verdad, es que simplemente estamos infravalorando temporalmente el esfuerzo que pueden comportar.

Ante esto, creo que lo más útil es hacer lo siguiente: cuando te plantees un proyecto, tomate cierto tiempo para planearlo y prepararlo. Antes de nada, déjalo marinar, reflexiona sobre él: en una semana o dos quizás tú mismo ya descartes tu propia idea porque has visto que no te entusiasmara o no te va a gustar. Otra posibilidad es que te des cuenta de que el proyecto tiene sentido y podrías conseguirlo, pero quizás no estás en un momento en que se dan las mejores circunstancias para hacerlo – por ejemplo, empezar una dieta el día que te vas de viaje.

Luego, sé consciente del esfuerzo y tiempo le tendrás que dedicar. Un ejercicio útil es tener un Excel con calculando las horas que vas a necesitar y restándolas de horas de otras actividades de la semana o del mes del que vas a sacar el tiempo.

Tenemos tendencia a caer en la falacia de planear (planning fallacy), la tendencia a sobrevalorar la cantidad de cosas que podemos hacer en un período de tiempo. Por eso, reduce el objetivo que tienes para un proyecto ya que te será más fácil conseguirlo. Una vez acabado el proyecto y si te das cuenta de que no has conseguido el objetivo que buscabas en el proceso (aunque a veces lo harás) puedes iniciar una segunda parte del proyecto – pero estarás en ventaja, porque, por ejemplo, ya habrás formado parte de los hábitos y la “estructura” para continuar.

Por último, antes de anunciar el proyecto – trabaja en él. A todos nos gusta la atención y admiración al anunciar un proyecto a nuestro alrededor… pero quizás no tanto trabajar en él. Antes de empezar, piensa en que tareas tendrás que hacer para avanzar el proyecto que pretendes poner en marcha y haz un mini test.

Por ejemplo, antes de anunciar que empiezas un podcast, graba 10 episodios. Si en el proceso te das cuenta de que no te gusta o que no puedes llevarlo a cabo por X razones, no te habrás comprometido y te darás cuenta de que necesitas hacer otros cambios antes de empezar el proyecto. En el mejor de los casos, continuarás y tendrás parte del trabajo avanzado. Esto es aplicable a bastantes proyectos artísticos, empezar a comer bien, hacer ejercicio o deberes cada día. Piensa en tu caso. Intenta encontrar que es lo que te hace avanzar y empieza a hacerlo antes.

Ten en cuenta que todo proyecto tendrá que ser sostenible. Debes continuar dedicando suficiente tiempo a cuidar tu motivación, las herramientas con las que trabajes o la energía que inviertes. Si no lo haces, es probable que los problemas aparezcan tarde o temprano.

Una vez entiendes tu proyecto, porque lo haces y has empezado, trabaja con todo tu arsenal. Una vez entiendes que existe un período de dolor inicial, usa todas las estrategias que conozcas para sostener el progreso hasta conseguir tu primera mini-victoria. Una herramienta a usar: trabajes en lo que trabajes, ¿porque no hacerlo divertido? ¿porque no convertirlo en un reto de 30 días y hablar con tus amigos para que te apoyen? Hazlo divertido, crea un evento, únete a un grupo o crea mini-premios por mantenerte en el camino. Todo lo que te anime a continuar puede funcionar.

Hagas lo que hagas, recuerda que puedes tener muchos proyectos – pero no puedes (así lo creo) hacer progreso al mismo tiempo con todos. Ya mencioné una forma para evaluarlo: ¿Puedes decirme todos los proyectos en los que estás puesto ahora? Si no los sabes o no me los puedes decir, eso significa que, o son demasiados o no los tienes presentes, y mi predicción es que no estás trabajando suficiente en cada uno de ellos como para tener progreso real – así que te recomiendo revisar tus intenciones.

Si tienes varios proyectos (hecho muy normal en la mayoría de las personas), quizás lo que sea importante es saber claramente cuales están “activos” y cuales no lo están. Otra forma de saberlo es repasar si les has dedicado un mínimo de horas esta semana o este mes. Si no es así, lo más probable es que sean zombis, proyectos que piensas que están vivos, pero no lo están. Elimínalos y céntrate en aquellos que más conecten con tus valores actuales.

Cuando lleves un tiempo trabajando (no al cabo de una semana), podrá ser que tu motivación inicial disminuya. No pasa nada por darse cuenta de que hemos dejado de trabajar en un proyecto por falta de motivación, ganas o energía. En todo caso, replantearse el proyecto cuando uno ya lleva un tiempo trabajando en él no tiene nada de malo. En caso de que todo vaya bien, te recordarás las motivaciones que hicieron empezar y continuarás con aun más ganas. En el caso de que todo vaya bien, pero haya margen para mejorar, verás áreas en donde mejorar. Recuerda que no hay un solo proyecto para conseguir un objetivo. Hay miles de programas de fitness o para aprender un idioma, y evaluar quizás te permita encontrar uno más simple que te consiga los mismos resultados. Y en el caso de que todo vaya mal, lo abandonarás.

La tendencia general cuando una persona abandona un proyecto es culpar una falta de recursos o una falta de un método concreto – y no reconocer que han puesto el trabajo suficiente. Culpar el método o los recursos te puede hacer reacio a volverlo a intentar. No digas que “es imposible comer sano y mantenerse mentalmente estable” o que “no estoy hecho para aprender idiomas”. Admite que en las circunstancias actuales no lo has conseguido pero déjate puertas abiertas por si en algún momento quieres volver a intentarlo.

Como última nota, no empieces nuevos proyectos como una simple escapatoria de trabajo que deberías estar haciendo. La hierba del vecino siempre se ve más verde. Cuando estés en medio de un proyecto, tendrás impulsos para empezar nuevos proyectos, justificándote en que en el que estás haciendo actualmente no es tan relevante, que no estás consiguiendo lo que quieres y que ahora empezarás uno nuevo con más y mejor. No lo hagas. No abandones cuando estés en medio de él si no tienes una justificación muy clara. Continúa trabajando en tu proyecto actual y los resultados, tarde o temprano es probable que aparezcan.


Espero que el post os haya gustado. Creo que puede ser útil como referencia para aquellos proyectos que nos planteamos antes de empezar el nuevo año. Lo escribí parcialmente en el aeropuerto de Budapest. Vuelvo a casa unos días para celebrar la Navidad con los míos. ¡Que tengáis felices fiestas!

La foto es una vista de la Iglesia de Matías, en el lado de Buda, en Budapest.

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