Ritualística
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Una nota sobre ritualística

Cada vez más me gustan los rituales que van alrededor de ciertas religiones, países y culturas. Siento cierta atracción hacia ellos y me aportan serenidad cuando pienso o intento implementarlos en mi vida.

A diferencia del mundo de la productividad y del desarrollo personal infinito, donde todo se justifica, todo es racional, todo tiene un porqué y todo se tiene optimizar, estos rituales nos dan la opción de hacer un ritual alrededor de algo importante por el simple hecho de hacerlo.

Uno de los libros de este año, por no decir el libro de este año, es Essentialism, un libro que insiste en la importancia de hacer menos, pero mejor. Una paradoja que explica el libro es que, para mucha gente, resulta más difícil dejar de trabajar que no trabajar.

Quizás uno de los primeros rituales que oí fue el Shabbat, introducido por mi amigo Homo Minimus. El Shabbat procede de la tradición judía y es un día de descanso completo, los sábados.

Antes podía pensar “oh, debería descansar más” pero cuando llegaba el fin de semana acababa llevándome por mi propio “status quo semanal” y pensando “no, en verdad tengo mucho trabajo y tengo que atraparlo”. Ahora simplemente me reservo los sábados para mí, sin excusas, como si mantuviera el Shabbat. Aunque hay cierta resistencia interna, no trabajo, y así sé que volveré al domingo con más energía y sentiré realmente que he descansado. Y no solo es eso, no es solo cuestión de parar porque “tengo que hacerlo” sino es el propio hecho de seguir un ritual donde paro y dedico un día a conectar con los míos, a descansar y apreciar todo lo que me rodea lo que me proporciona cierta paz.

Otro ejemplo es hacer fika. En Suecia se denomina así a la pausa para el café. Pero no es un tomar un simple café de 55 céntimos de la máquina, parando 2 minutos antes de volver a trabajar, sino significa realmente parar, y con consciencia, disfrutar del ritual de preparar un café, tomar unas pastas y charlar con alguien. Veo una satisfacción más profunda en el segundo caso.

Pienso que la gracia de seguir un ritual así, es que es más fácil de seguir, ya que la discusión mental no entra. Si alguien te dijera que es vegano o musulmán, no le ofrecerías cerdo, no le discutirías el porqué. Sabes que es su forma de ser y no entrarás en debates sobre los beneficios o perjuicios de sus acciones, sino que las respetarás. Si sabes que algo es importante para ti, sigue un ritual y respétate a ti mismo también.

Seguramente el tema de la ritualística será un tema que repetiré con regularidad. Tengo ganas de practicar algunos, explorar y ver como me afectan. Tengo cierta convicción en que en ellos está cierta clave para la serenidad, el hecho de hacer menos (pero mejor), con consciencia, por el hecho de hacerlos y sin tenerlos que justificar ante el último gurú de la productividad.

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Tomé esta foto de camino al ayuntamiento de Estocolmo, en Suecia, cuando fuí a visitar a mi hermano con el resto de la família, y dónde aprendí que era hacer fika. Lo vi en un cartel el otro día en Ikea, también, causalidades de la vida.

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