Mes: abril 2019

La consistencia es más importante que la frecuencia

La consistencia es más importante que la frecuencia cuando hablamos sobre mantener algunos hábitos. Siempre no me ha cuadrado cuando los autores (léase analistas/gurús/vendehúmos) de los libros de hábitos hablan de que cuando un hábito ya se ha forjado, permanece ahí, como si hubiéramos construido algo inamovible e inafectable por las circunstancias cambiantes de nuestras vidas. Que nuestras circunstancias cambien es algo inevitable y a veces no tenemos otra opción que adaptarnos a ellas, por ejemplo, un cambio de domicilio, o cuestiones más simples, como pasar un resfriado. Si el cambio de circunstancias es durante un periodo pequeño que conocemos, podemos tomar un break de nuestros hábitos, como cuando vamos de vacaciones, e intentar volver al ritmo una vez se termine. Si el periodo es largo, o si no sabemos el período hasta volver a la “normalidad”, podemos continuar actuando como estábamos haciendo, aunque disminuyendo la frecuencia. Imaginemos que has conseguido un nuevo lugar de trabajo y con las horas que este cambio te va a ocupar no puedes ir al gimnasio 5 veces a …

¿En qué es lo siguiente que deberías trabajar?

En aquello que te dé más velocidad para que, una vez cumplido, te permita hacer el resto de tus tareas en doble de rápido. Ten una conversación con alguien que te está limitando, reflexiona sobre aquello que realmente quieres hacer, automatiza un proceso, crea un hábito o deja de procrastinar en aquella tarea importante y empieza. Lo más importante es trabajar de forma fluida y sin interrupciones, luchando contra todo aquello que te hace ir más lento. Y no hablo de lento por deliberación, sino a lento de estar completamente parado, por análisis por parálisis, por duda, por simple miedo a fallar. Si cada 5 minutos de trabajo, dudas de ti mismo o tienes miedo de las críticas de los otros, no tienes las herramientas de trabajar o te preguntas si aquello que haces es realmente importante, no hay forma de coger velocidad y hacer cierto trabajo eficiente. No se trata de poner más gasolina en el coche o añadir turbo, sino de sacar peso. ¿Hay una mejor sensación cuando te libras de algo y …

Acepta el riesgo

El otro día decidí comprar pequeñas cantidades de criptomoneda. Había oído a hablar de ello y me preguntaba si sería difícil conseguirlo. El proceso fue muy simple y en menos de 10 minutos lo tenía. Por supuesto, en lo que pasé más tiempo las siguientes horas fue en ir comprobando las subidas y las bajadas que pegaba. Cuando inviertes en algo, la mayoría de veces lo haces a un relativo largo plazo. Seguramente esperes buenos resultados, y haces lo posible para minimizar el riesgo de tus movimientos, pero en ultima instancia, no está en tus manos lo que acabe de pasar y debes tener algo de fe. Para hablar de la confianza en tus propias acciones y esta fe, siempre me ha gustado la analogía de plantar unas semillas. Cuando plantas unas semillas plantas, debes hacer todo lo que esté en tus manos para hacerlas crecer, como asegurar una buena tierra, agua y sol, pero el hecho que acabe creciendo no está en tus manos. Debes esperar, tener fe y paciencia, porque si te desesperas …

Substraer

Nota: Esta es la traducción al español de un post de Derek Sivers que puedes encontrar aquí. La vida puede ser mejorada añadiendo o substrayendo. [Todo] el mundo nos presiona para añadir, porque les beneficia. Pero el secreto consiste en substraer. Imagino una línea horizontal, con un 0 en la izquierda y un 20 en la derecha. Quiero estar en el medio, en un 10. Pero estoy en el 17. “Qué puedo añadir para llegar a 10? Probé a añadir 8 pero no funcionó. Quizás con 3 funcionaría. Debería ir con todo y añadir 50.” Ninguna cantidad de adición me llevará dónde quiero estar. La mentalidad de adición está profundamente arraigada. Es fácil pensar que necesito algo más. Es difícil, por lo contrario, averiguar qué quiero quitar. La gente menos exitosa que conozco corre en direcciones conflictivas, atraídas por las distracciones, diciendo sí a casi todo, y están ligados a obstáculos emocionales. La gente más exitosa que conozco tiene un foco estrecho, se protegen de aquellos que les hacen perder el tiempo, dicen no a …