Reflexiones
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Acepta el riesgo

El otro día decidí comprar pequeñas cantidades de criptomoneda. Había oído a hablar de ello y me preguntaba si sería difícil conseguirlo. El proceso fue muy simple y en menos de 10 minutos lo tenía. Por supuesto, en lo que pasé más tiempo las siguientes horas fue en ir comprobando las subidas y las bajadas que pegaba.

Cuando inviertes en algo, la mayoría de veces lo haces a un relativo largo plazo. Seguramente esperes buenos resultados, y haces lo posible para minimizar el riesgo de tus movimientos, pero en ultima instancia, no está en tus manos lo que acabe de pasar y debes tener algo de fe.

Para hablar de la confianza en tus propias acciones y esta fe, siempre me ha gustado la analogía de plantar unas semillas. Cuando plantas unas semillas plantas, debes hacer todo lo que esté en tus manos para hacerlas crecer, como asegurar una buena tierra, agua y sol, pero el hecho que acabe creciendo no está en tus manos. Debes esperar, tener fe y paciencia, porque si te desesperas y escarbas en la tierra en busca de los resultados antes de tiempo acabarás por matar a la planta. Debes aceptar el riesgo que las cosas no te salgan bien.

Aquello que más me atura a tomar acción es no aceptar el riesgo. La mayoría de gente no empieza algo hasta que no está al 100% segura que va a funcionar y/o se desespera si algo no muestra resultados a la primera. Por eso existe el análisis por parálisis: buscando la mejor forma de estudiar, la mejor forma de perder peso, de invertir, de conocer gente nueva, de cocinar. Todo el día buscando, nunca haciendo.

Y así, aunque no lo parezca, vamos perdiendo tiempo pensando, y vamos teniendo conversaciones con nosotros mismos y con los otros sobre que sería lo mejor, tiempo en el que podríamos invertir en aquello que nos importa y aprender en el proceso, sea cual sea el resultado.

Decide lo que vas a hacer, pasa cierto tiempo minimizando el riesgo, pero en cierto momento haz el salto. HAZ EL SALTO. Acepta el riesgo y palante. Porque las cosas no siempre te saldrán bien. Pero muy peor que equivocarse es pasarse años preguntándose que habría pasado. Y es más, quizás, que las cosas siempre te salgan bien es lo peor que te puede pasar.

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La foto es un cuadro hecho de todas las etiquetas de los visitantes del tour al Ayuntamiento de Estocolmo puestas en un cuadro.

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