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Experimento público de desconexión digital

Homo Mínimus, un valiente entre los valientes, asiduo defensor contra las redes sociales, es, como yo, un fan de Cal Newport. Algunos de los lectores de este blog ya habréis leído sobre él.

Cal Newport es quizás la voz más famosa y racional que existe actualmente sobre el debate en contra de las redes sociales. En su último libro, Digital Minimalism, expone sus argumentos para defender una reducción del uso de estas con argumentos sólidos. Una de las soluciones que propone el libro de Cal para ver el impacto que tienen las redes sociales es pasar un período de tiempo, unos 30 días sin ellas para reintroducirlas más tarde y evaluar los efectos en nuestro día a día, desde un espacio más sereno.

Homo Minimus ha propuesto en su blog hacer este experimento. Personalmente no se que va reducir el señor Homo Minimus, ya que no dispone de ninguna red social, pero yo me voy a unir a su experimento.

De hecho, ya hace una semana que “estoy” haciendo este experimento, intentado reducir mi tiempo en redes sociales. Y lo he hecho con anterioridad, miles de veces, en periodos en los que he estado cansado de usar tanto Internet. Una gran mayoría de personas han hecho un experimento similar, pero ocurren tres problemas:

  • No aceptar que probablemente vayamos a recaer. Si estamos acostumbrados a hacer algo, lo más probable es que esto no cambie de la noche a la mañana por una simple decisión, sin más.
  • Una mentalidad de “todo o nada”, y a la mínima recaída nos parece que debemos abandonar el experimento por completo. Sería más lógico aceptarlo y continuar.
  • Una sensación de que lo que estamos haciendo no tiene mucho sentido, porque intuimos que una vez volvamos al ritmo habitual, terminaremos con nuestros hábitos anteriores.

He hecho experimentos con anterioridad y he podido reducir significativamente algunos de mis hábitos. Me he beneficiado de leer el libro de Cal. Pero aun paso demasiado tiempo. A veces dudo de que haya una posible alternativa (existe, claro, pero existe mucha fricción en contra nuestro).

La semana pasada empecé un experimento en el que reducía la cantidad de tiempo que podía pasar en ciertas páginas en Internet (Twitter o Youtube, por ejemplo) y reducía la cantidad de tiempo que pasaba en el móvil; además de algún otro detalle. La primera parte esta yendo bien… la segunda continua siendo un desastre.

Mi opinión es, como bien acierta Cal en su libro, que el poder de las redes sociales se multiplica cuando están en nuestros teléfonos inteligentes. Es hipnotizante. ¿Se puede hacer algo?

Reinicio el experimento

Si, yo creo que se puede hacer algo. Hay muchas personas que son el ejemplo vivo de ello. Pero se debe tener claro que cada persona va a requerir su propia respuesta y deberá encontrar su propia relación con las herramientas como las redes sociales.

Yo creo que he avanzado en este camino, pero aun me queda mucho por avanzar. Empecé el experimento la semana pasada para estar más concentrado durante el período de exámenes, pero no lo estoy consiguiendo, y quiero volverlo a intentar.

Voy a iniciar este experimento hoy, 29 de mayo, desde el momento de publicación de este post hasta el 1 de julio. Algo más de un mes.

Las limitaciones en mi experimento van a ser las siguientes:

  • Me voy a continuar permitir usado las redes sociales y similares en mi ordenador durante 30 minutos. Voy a usar un bloqueador para el resto del tiempo. Esto es algo que he estado haciendo y sé que funciona.
  • Voy a programar mi teléfono móvil al estado de máximo ahorro de energía, que te fuerza a limitar a 8 las aplicaciones que puedes usar. Entre ellas no estará Internet ni ninguna red social, solo aquello que necesito. Estoy seguro que hacer esto va a reducir considerablemente las horas que paso con mi móvil.

Considero necesario mencionar que en el caso que haga un “recaiga” de algún modo, me levantaré y lo volveré a intentar. No quiero partir de una mentalidad de que tengo cosas a perder si fallo, sino que tengo mucho a ganar si así lo intento.

Hago esta renuncia por la simple razón que no me siento en control de las redes sociales que uso, y estoy seguro que beneficiaré de la cantidad de tiempo que tendré para dedicar a otras actividades o simplemente a dormir y descansar más. Y lo más importante, dejaré de ser como aquella nariz pegada a un hombre pegada; en este caso, aquél smartphone pegado a un hombre. Necesito volver a escuchar el silencio.

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La foto es del portal pexels.com (aunque ahora no encuentro ni la foto ni el link ni el/la autor/a).

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