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Quién tenga manos para escribir…

Tiendo a sobrepensar las cosas más de lo necesario. Quizás pensar más de lo necesario es una forma de protección interna que tenemos los humanos. Del mismo modo que tendemos a procrastinar en gran parte por el miedo a tomar malas decisiones o a simplemente, cagarla; quizás pensamos demasiado porque queremos tomar decisiones seguras y sobre todo que no (nos) muestren que parecemos idiotas. Y no creo que se deba hacer investigación ni búsqueda en libros, vídeos u otro material para romper esta tendencia más allá de: Aceptar el riesgo. Aceptar que la vas a cagar en un momento u otro. Forma parte del juego, es más, quizás sea lo que lo hace agradable, el no saber predecirlo todo. Evidentemente no hace gracia escuchar esto cuando en alguna de tus decisiones te juegas algo grande, pero, aunque no te lo tomes a risas, debes aceptar el riesgo. Romper algunos paradigmas. Quizás deberías empezar a ver el mundo de algún otro modo. Quizás deberías investigar porque le das tanta importancia a ciertas áreas de tu vida. …

La consistencia es más importante que la frecuencia

La consistencia es más importante que la frecuencia cuando hablamos sobre mantener algunos hábitos. Siempre no me ha cuadrado cuando los autores (léase analistas/gurús/vendehúmos) de los libros de hábitos hablan de que cuando un hábito ya se ha forjado, permanece ahí, como si hubiéramos construido algo inamovible e inafectable por las circunstancias cambiantes de nuestras vidas. Que nuestras circunstancias cambien es algo inevitable y a veces no tenemos otra opción que adaptarnos a ellas, por ejemplo, un cambio de domicilio, o cuestiones más simples, como pasar un resfriado. Si el cambio de circunstancias es durante un periodo pequeño que conocemos, podemos tomar un break de nuestros hábitos, como cuando vamos de vacaciones, e intentar volver al ritmo una vez se termine. Si el periodo es largo, o si no sabemos el período hasta volver a la “normalidad”, podemos continuar actuando como estábamos haciendo, aunque disminuyendo la frecuencia. Imaginemos que has conseguido un nuevo lugar de trabajo y con las horas que este cambio te va a ocupar no puedes ir al gimnasio 5 veces a …

Acepta el riesgo

El otro día decidí comprar pequeñas cantidades de criptomoneda. Había oído a hablar de ello y me preguntaba si sería difícil conseguirlo. El proceso fue muy simple y en menos de 10 minutos lo tenía. Por supuesto, en lo que pasé más tiempo las siguientes horas fue en ir comprobando las subidas y las bajadas que pegaba. Cuando inviertes en algo, la mayoría de veces lo haces a un relativo largo plazo. Seguramente esperes buenos resultados, y haces lo posible para minimizar el riesgo de tus movimientos, pero en ultima instancia, no está en tus manos lo que acabe de pasar y debes tener algo de fe. Para hablar de la confianza en tus propias acciones y esta fe, siempre me ha gustado la analogía de plantar unas semillas. Cuando plantas unas semillas plantas, debes hacer todo lo que esté en tus manos para hacerlas crecer, como asegurar una buena tierra, agua y sol, pero el hecho que acabe creciendo no está en tus manos. Debes esperar, tener fe y paciencia, porque si te desesperas …

Substraer

Nota: Esta es la traducción al español de un post de Derek Sivers que puedes encontrar aquí. La vida puede ser mejorada añadiendo o substrayendo. [Todo] el mundo nos presiona para añadir, porque les beneficia. Pero el secreto consiste en substraer. Imagino una línea horizontal, con un 0 en la izquierda y un 20 en la derecha. Quiero estar en el medio, en un 10. Pero estoy en el 17. “Qué puedo añadir para llegar a 10? Probé a añadir 8 pero no funcionó. Quizás con 3 funcionaría. Debería ir con todo y añadir 50.” Ninguna cantidad de adición me llevará dónde quiero estar. La mentalidad de adición está profundamente arraigada. Es fácil pensar que necesito algo más. Es difícil, por lo contrario, averiguar qué quiero quitar. La gente menos exitosa que conozco corre en direcciones conflictivas, atraídas por las distracciones, diciendo sí a casi todo, y están ligados a obstáculos emocionales. La gente más exitosa que conozco tiene un foco estrecho, se protegen de aquellos que les hacen perder el tiempo, dicen no a …

No critiques los pasos intermedios

Te levantas por la mañana. Abres instagram y ves el último fitinfluencer comiendo un smoothie bowl con açaí, chia, spirulina, sal del himalaia, maca, hierba de los andes. Joder, que bonito. Y yo ayer, con medio bote de nocilla que me zampé antes de irme a dormir. Estoy en la mierda. Esto tiene que canviar. Pero entras en la cocina, abres la nevera, y solo hay un poco de jamón y algo de leche. En la despensa, un poco de pan y algo de café. Quizás deberías hacer la compra. Pero, antes, podrías prepararte un bocadillo de jamón y un cortado. Que palo. Vuelves a abrir Instagram. Luego empiezas a pensar. ¿Un bocadillo? ¿Con pan? ¿Gluten? Eso no es malísimo – lo leí el otro día ¿Y el jamón? Uh, fatal, mucha sal, mucho animal, mucho procesado, fatalísimo. ¿Café? Eso tampoco, que leí el otro día que tiene algo que te da cáncer ¿Leche? Uh! Si tiene pus de vaca, y bueno, que fatal. Buf, qué cansancio. Bajas al super. Te compras 2 bollycaos. Y te los …

El método tampoco

Resumen: no culpes al método de tus resultados, si no lo has utilizado suficientemente o correctamente para que te los muestre. Sé inteligente para escoger uno que parezca razonable, explorarlo, y luego, decide si funciona para ti. Cuando voy al gimnasio, siempre hago ejercicios relativamente similares. Algunos días me siento bien, enérgico y con ganas; otros cansado y con ganas de abandonar. La razón por la que no abandono, vaya mal o bien, es porque sé que el método, aunque pueda mejorable, funciona. En los días que me siento bien, seguramente me siento contento con el método que estoy usando mientras que los días que estoy estancado le doy la culpa de mi falta de progreso. Muchas veces damos la culpa a los recursos o al método para justificar que estamos estancados. El método no es una excusa. En la cocina, si intentas preparar una receta de un libro de cocina y la receta te sale mal, puede que la receta esté mal hecha, pero es mucho más probable que sea porque no la has hecho …